Sentí que en cualquier momento saldría corriendo. Pero no lo hice al escuchar su voz, esa voz que me tranquilizaba, que me calmaba. Era su voz la que siempre hacía que todo salga bien.
“El disfraz para la fiesta estaba listo. Lo tenía hace una semana guardado en un nylon dentro de mi placard, lo había ido a comprar con mi mejor amiga Julie en la mejor tienda de la ciudad. Era la tienda más grande y concurrida del lugar, donde todos comprarían su disfraz. Había elegido disfrazarme con el estilo de Elizabeth, la protagonista de Piratas del Caribe, tendría un vestido tipo dama antigua y llamaría la intención por lo voluptuoso que era…”
Halloween